sábado, 28 de mayo de 2011

Y todo va a estar bien

Otra vez.
Una vez más.
Siempre vuelvo a decirme lo mismo agarrándome de una esperanza imaginaria. Es que al parecer hay algo en mis ojos que no me deja ver con claridad, hay algo en mi mente que no me permite entender bien las cosas.
Ya me he cansado muchas veces. Esta historia ha terminado de escribirse en incontables tiempos. Pero aún así, sigue al aire, como una mala secuela de películas. Desgastándose en sus viejos argumentos, volviéndose cada vez más enferma.
Oh, pero no importa. Mientras todo se vuelve gris, en mi firmamento varias estrellas brillan. Gracias a ellas y a su resplandor de arco iris, yo puedo ver hasta en la penumbra más tenebrosa.
Además, hay algo que me alienta. Un deseo vergonzoso. Pero no viene al caso. La cosa es que una vez más tendré fe, para verla decaer en uno o dos meses, sufrir mucho, y después volver a intentarlo. Siempre fue así y siempre lo será. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Entonces

Entonces aquí estoy. Que chistoso. Estoy donde quizás siempre quise estar, y estoy feliz. Sí, puedo afirmar con confianza que finalmente la felicidad tocó a mi puerta. ¡Oh! ¿Pero que rayos es una vida sin penas? Otra cosa que no es vida de seguro. Y soy feliz porque tengo algo que me alegra, algo que me complica, algo en que pensar y algo que me entristece. Todo me lo debo a mi mismo. O la razón de mi felicidad, quizás. Creo que he sacrificado cosas. Peor no estoy seguro de haberlo hecho concretamente, pues en mi mente confundida no sé si es una maravillosa pesadilla o una terrorífica realidad la imagen de la sangre corriendo. ¿Importará? Por supuesto que no, ya nada me importa, ya tengo lo que quería y pretendo disfrutarlo. Dejaré (como siempre) que las cosas se acumulen y estallen después. Será más divertido así. Por ahora sonreiré tímidamente, y me lamentaré en silencio. 
Ojalá siga nublado ¿Qué más perfecto?