lunes, 1 de noviembre de 2010

Monedas

La gente es como las monedas. Algunos valen más, otros menos. Todos tienen dos caras, que enseñan cosas muy distintas. Tienen distintas formas, distintos materiales y distintos colores. Si esta semana me pude dar cuenta de algo, es que no todos son como yo los creía, de hecho, son pocos los que los veo igual a como los veía antes. Pero tampoco hay que irse por el lado dramático de que odio a todo el mundo y eso, no, pues me di cuenta de que hay personas que son mucho mejores de lo que yo pensé que eran, y si hay algo que me alegra es descubrir el lado bueno de la gente... No es que me cueste tampoco, siempre le encuentro algo lindo a las personas, algo por lo que confiar en ellas o algo por lo que admirarlas.
Sé que esto suena a "intercambio", pero no pienso escribir acerca de esa experiencia, pues, a pesar de haber sido muy linda, es un tema ya muy trillado. Pasan otras cosas aparte de eso ¿No? Al menos a mí... no lo sé, bueno de hecho sí. El otro día en mi fotolog  puse un comentario, de esos bien dramáticos que pongo algunas veces haha - y aunque haya sonado como un tema súper delicado, en el fondo no lo fue tanto. Sólo una estupidez, de esas que se te pasan por la mente cuando le das muchas vueltas a un asunto.
Creo que, como hablé con alguien hace un tiempo, necesito nuevos aires y nueva gente. No sé donde encontrarla, pues la clase de gente que quiero encontrar es de verdad ínfima en cantidad, y ¿Aquí en Chile? No reniego de su existencia, pero esta tierra de mierda es muy mínima para expresar variedad de gente. Por eso somos tan cartuchos, porque somos poquitos y en lo poco no hay mucha variedad. No es el tema, claro.
Se acerca una nuevo mes, y a la distancia ya vemos el nuevo año. Cada año es distinto al anterior, mucho para mí, y todos los veranos son extraños y complicados. No he dicho que malos. El 2010 no ha sido un mal año, pero ojalá el 2011 llegue repleto de nuevas experiencias y nuevos horizontes - yo llego a él completamente dispuesto...
Es un chiste, pero no estoy ni ahí. Quizás lejos de aquí me espera un futuro distinto... en compañía de unos pocos, más allá de expresar un lugar nuevo, un nuevo interior donde hallarme a gusto conmigo mismo y con quienes me rodean, lejos de las mentiras, lejos de los juegos, lejos de la gente moneda. 
A pesar de que creo ya saber que es lo quiero, todo cambia pues me lo he dicho a mi mismo varias veces - aún soy muy joven como para encontrar la verdad en mi mismo. Pero tengo miedo, a muchas cosas, entre ellas a crecer... aunque crecer sea uno de mis más grandes e íntimos deseos es también uno de mis más profundos temores. 
En fin, ya llegará el momento de ver un cielo nuevo y oler un nuevo aire, si es que me entienden. O no lo hagan, pues tampoco es necesario.



Watchin' you from distance
Celso Andrés