viernes, 3 de diciembre de 2010

aaa

Siento toda la presión encima, pero que desagradable sensación. El fin de año se acerca y hay que sacar las cuentas, tengo que ver si me da el promedio para cumplir mis sueños y tengo que planificar que haré en el verano. Porque siempre los desperdicio y después me arrepiento.
Pero no estoy aquí por eso, estoy aquí por que quiero hablar. Así es, soy pobre (pero PPPPOBRE) y no tengo plata para pagarle a un amigo de mentiritas para que me aconseje - un psicólogo, ni creo en amigos imaginarios - un dios.
Así que escribo, por eso escribo, porque no confío en la gente y sé que en mi blog las palabras se las llevará el viento, pero yo podré hacer una reflexión, al menos.
Tengo tantas ganas de hacer cosas, pero siento que hay un tope, algo me impide cumplir con lo que quiero. Y ni idea de que es. Y hoy me nace un sueño y yo sé que es un sueño que no se cumplirá nunca, pero es un sueño lindo, un sueño como los que tenía antes... ¿No pierdo nada soñando, cierto? Pues sí, si pierdo. Pierdo la posibilidad de defenderme, bajo la guardia, estoy ahí disponible y con luces para que me veas - y no lo haces. Patético, soy patético dijo la Jammo hace casi un año, si es que no es el año y si es que no es más tiempo.
¡Tiempo! Ya no quiero nada con el tiempo, no funcionamos bien juntos, que él se quede por su lado y me deje tranquilo.
Sálvenme.